La revuelta de octubre: memoria reciente de la violencia estatal

Oct 22, 2026 | Artículos / Reportajes / Entrevistas

A siete años del 19 de octubre de 2019, en Concepción se realizó un acto cultural en la Plaza Condell, que culminó con un corte de calle en avenida Paicaví.

La jornada fue parte de la memoria reciente de las luchas comunes que se han dado a lo largo y ancho del territorio, y una invitación a no olvidar la violencia estatal, la criminalización de la protesta ni a quienes perdieron la vida o la libertad durante las jornadas de movilización.

Durante la actividad estuvieron presentes luchas actuales del Biobío, como la oposición a la minería de tierras raras y la exigencia de libertad para los presos políticos mapuche del CCP Biobío.

Octubre de 2019 en el Gran Concepción

El 19 de octubre de 2019, un día después del inicio de la revuelta en Santiago, las calles de Concepción comenzaron a llenarse de manifestantes. La Revuelta de Octubre expresó el descontento acumulado frente a un sistema patriarcal, neoliberal y extractivista que ha traído consigo la desigualdad, el abuso policial, el tráfico descontrolado de drogas en las poblaciones, la devastación de los territorios y la criminalización de quienes se organizan y resisten.

Siete años después, la memoria de la revuelta sigue presente. La represión estatal dejó miles de personas heridas y víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Recordar la revuelta es traer al presente una verdad innegable: las violaciones a los derechos humanos no ocurren únicamente durante las dictaduras, sino también en democracia, en la cotidianidad, en nuestras calles, durante las manifestaciones y bajo la acción de agentes del Estado.

Las prisiones preventivas excesivas, el accionar de agentes encubiertos y los procesos judiciales cuestionados que posteriormente se desmoronaron por falta de pruebas forman parte de las experiencias que marcaron a manifestantes y comunidades enteras. Prácticas de persecución y criminalización que el pueblo mapuche conoce desde hace mucho tiempo.

Hoy, en un escenario marcado por el auge del neofascismo en el mundo y también en nuestras fronteras, la precarización de la vida y la desigualdad no han dejado de profundizarse. La depresión, el agotamiento y la incertidumbre atraviesan nuestras vidas cotidianas: se sienten en nuestros cuerpos y se reflejan en nuestras despensas. La realidad que en 2019 empujó a miles a las calles no ha desaparecido.

Y quizás es por ello que la jornada culminó con un corte de calle en Paicaví, llevando la memoria más allá del acto cultural y devolviéndola a donde pertenece: a la calle.

Por: Abigail Moon Kuyen

0 comentarios