(Relato anónimo del día de su funeral)
El amanecer del 03 de enero de 2008 no fue un despertar cualquiera para la sociedad Mapuche y chilena. En ese tiempo Patricia Troncoso Robles, la chepa, estaba en huelga de hambre por cerca de 80 días y su estado de salud era muy delicado. En ese tiempo las redes sociales no eran como ahora que todo se sabe al minuto o al segundos después. Recuerdo que ese día me llamó un amigo vía teléfono de red fija y me comunicó que habían matado a un peñi y que pusiera la radio. Lo primero que hice fue colocar la radio que en ese entonces cubría diversas noticias y tenía mucha credibilidad. Con profundo asombro, pesar y rabia, logré escuchar el relato de un peñi que estaba informando la lamentable muerte de un peñi asesinado por la espalda a manos de carabineros y que estaban tratando de evadir el cerco policial con el cuerpo de peñi que estaba fallecido y que por favor pidiera que viniera la iglesia por temor a que el cuerpo pudiera ser manipulado por carabinero y, cómo tantas veces ha pasado, podrian manipular evidencia que borraría lo que fue, un asesinato por la espalda dentro del contexto de una recuperación territorial.
El nombre del muchacho era Matías Catrileo Quezada. Al poner la televisión todos los canales mostraban en directo lo que había pasado. Otra vez más la noticia golpeaba a nuestro pueblo y a la gente que hasta ese momento, luchaba.
Ese día recuerdo haber ido en la tarde a la casa okupa en Santiago llamada Sacco y Vanzetti, donde estaban reunidos las organizaciones Mapuche de Santiago. En ese tiempo , la agrupación Mapuche Kilapan funcionaba en ese espacio y todas las organizaciones sociales del mundo no Mapuche estaban reunidos esperando la desición que tomarán los peñi y Lamgen para salir a manifestarse frente a tan vil crimen de estado.
Recuerdo que había mucha gente y la gente del mundo mapuche estaba reunido en el segundo piso de la sala. Al final salió humo blanco y se resolvió realizar una marcha al otro día en plaza Italia para manifestar nuestro repudio frente a este asesinato, pero ahorita había que ir a esperar a los detenidos que estaban en las comisarías del centro de Santiago y que habían hecho una manifestación afuera de la moneda y que se habían ido detenidos
Todo el pesar existente en ese momento se mezclaban con las noticias de la huelga de hambre de Patricia Troncoso Robles que en ese momento se desconocia el verdadero estado de salud de la lamien.
Al otro día pintando y coordinando para por fin salir a manifestar nuestra rabia.
Ese día plaza Italia estaba llena y recuerdo que hubo mucha gente de la sociedad Chilena que llegó a solidarizar con nuestro pueblo y nuestra pena del momento. Ese día recuerdo que pusimos un pie en la calle y fuimos inmediatamente reprimidos por las fuerzas policiales.
El día en que llegamos al hogar mapuche pelontuwe había controles de seguridad para ver quién entraba y de dónde era. Logramos pasar los controles de seguridad y me acuerdo que estaba la familia Vergara Toledo.
Pasamos la primera fila dentro del hogar para el saludo correspondiente a la familia Catrileo Quezada debido a que el eluwun ya había comenzado en el último día en la mañana cuando habían sacado a Matías Catrileo Yem al patio del hogar. En ese lugar había una fila y en el patio estaban las diferentes comunidades y organizaciones, cada uno con su fuego y cocinando para poder compartir la última velada y la última parte del eluwun Mapuche.
Es ahí que primeramente saludamos al padre de Matías, Mario Catrileo y posteriormente saludamos a Mónica Quezada, su madre, que nos recibió con un abrazo mezcla de dolor con agradecimiento por haber venido de tan lejos. Lo curioso es que ahorita sé los nombres de ambos porque hasta ese momento no los conocía.
Una vez entrado al eluwun nos encontramos con varios peñi y lamien de los distintos territorios. Lo que sí me puse muy contentos de ver a Luisa Toledo y su compañero, Manuel Vergara, quienes habían llegado el día anterior para acompañar a la familia. Recuerdo que llegamos tarde porque el bus había quedado en pana, así que cerca del medio día ya había hambre. Así que concurrí a la cocina del hogar Mapuche y le comenté que veníamos de Villa Francia con la Familia Vergara Toledo y que si había algo de comida, lo único que me dice el peñi que me atendió fue decirme: ¿ Cuántos son? Somos 8, así que el peñi no lo pensó y nos preparó una tremenda bandeja con carne papas,ensalada sopaipillas para que pudiéramos comer.
Tanta gente que había que seguía y seguían llegando diversos dirigentes Mapuche y comunidades, recuerdo que ese día llegó la comunidad Autónoma Temucuicui que con todos los protocolos Mapuche entraron todos juntos con ayekan y afafan para el eluwun. Recuerdo también haber visto llegar a Aukan Huilcaman y todo el mundo se alejó de él como si estuviera contaminado por alguna enfermedad. Es que al pobre peñi en ese momento no gozaba de buena reputación por la organización de los Camche. También recuerdo que se puso una Wenu foye gigante dentro del eluwün, pero la mandaron a sacar muy pronto la gente encargada de la seguridad argumentando que esa bandera era la bandera del consejo de todas las tierras y que ellos no la reconocían. A la postre eso fue solo pequeñas peleas que en el fondo nunca contribuyeron en nada, pero pasaron. Pasó luego la tarde y nos dieron cerca de las 2 y media. También veo pasar a un peñi quien estaba difundiendo la declaración de la CAM respecto a la muerte de Matías Catrileo y su sentir. Recuerdo que me encuentro a un peñi de Puerto Domínguez, el cual había traído un chanchito para donar al eluwun.
Ese día identidades de todo el Wallmapu llegaron cada uno con su rokiñ y un aporte para que no faltase comida. Comunidades que donaron diversos animales para ser carneados, bebidas, ensalada o papas para que toda la gente pudiera comer. En ese momento veo a un peñi que era de la Cam, me pongo a conversar con él y me pide una polera para poder taparse, debido a que la Coordinadora le habían pasado una sala especial donde dejar sus cosas y poder salir al final y despedir a su compañero fallecido. Recuerdo que en un momento dado todos los integrantes de esta organización van entrando a esa sala y se empiezan a preparar para la despedida de su compañero caído en el weichan. Muchos iban entrado a la sala en grupos y otros de manera solitaria. Entré igual a la sala donde estaban los peñi y lamien y le pasé la polera. Me retiro y pasado algunos minutos empiezan a salir en fila todos los militantes pu peñi Ka pu lamien de esa organización con un palo grueso para diferenciarse de los demás. Todos y todas encapuchados haciendo afafan y dirigiéndose al potrero donde estaba el eluwun de Matías. Para rodear el ataud y hacerle guardia. Toda la gente empezó a concurrir al patio para iniciar la última fase del eluwun. Estaba repleto, no cabía más gente en ese patio que da a la reja de la calle. Ahí empezaron hablar diversos dirigentes y familiares, recuerdo que hablo el padre de Matías, agradeciendo a toda la gente que llegó mostrando su dolor y acompañamiento como pueblo al funeral de su hijo. Su madre estaba destrozada y un poco en shock. Luego vino el turno del Lonko de Yeupeco-Vilcún quien andaba con una capucha debido a que estaban siendo buscado por la policía. Recuerdo que él habló sobre la lucha de nuestro pueblo y que Matías había muerto luchando, pero que Matías era de la CaAM y que no iban aceptar ninguna bandera de partidos políticos solo lienzos y banderas con consignas Mapuche y de la CAM y también lienzos con consignas exigiendo justicia por Matías. Además recalcó de manera vehemente que no permitirían ninguna filmación audiovisual ya sea de cámara de vídeo o celular. La única filmación que habría era una sola y era una lamien militante de la Coordinadora que se encargaría de filmar, aún así ella también estaba encapuchada.
Recuerdo que había gente hasta en los árboles, porque el weipitun (discursos) duró harto rato. Pero ahora era el turno de levantar el cuerpo y llevar a Matías al cementerio que estaba relativamente cerca de ahí a Pie. Matías fue sacado y levantado por sus compañeros de orgánica y fue llevado a pulso por los weichafes de la coordinadora. En ese momentos los afafan (grito de expresión) y kull-kull eran ensordecedores. Por otra parte las flores y coronas eran llevado la gran mayoría por mujeres y algunos hombres.
Había demasiado calor….más de 30 grados….derrepente veo y ahí iba Luisa Toledo, con un paquete de flores ayudando a llevarlas al cementerio. Con un pañuelo rojo en la cabeza. Seguimos avanzando y el ambiente estaba tenso. Era mucha gente, la prensa hablaba de dos mil personas pero yo creo que un poco más. Mientras caminábamos una lamien iba tirando panfletos y otra iba filmando, la única lamien autorizada para filmar en el cortejo. Qué habrá sido de esas filmaciones, lo único cierto es que nunca vi esas imágenes en algún documental o vídeo….ojalá no se hayan ido en algún allanamiento. También recuerdo que un hijo de un preso político Mapuche empezó a filmar para mandarle imágenes a su padre que estaba en prisión, pero inmediate vinieron los encargados de seguridad de la CAM con sus palos característicos y casi se arma un conato. Recuerdo que la prensa fue destinada a grabar muy lejos de la marcha que acompañaba a Matías en su futuro viaje al Wenu Mapu. El ataúd de Matías lo iban cargando diversas personas que se turnaban para descansar. Acompañado de sus compañeros de orgánica que iban encapuchados además de dos lienzos, uno celeste y uno negro. Abajo de estos iba su padre , su madre y su polola. Luego era el turno de la gente de la CAM y todo el pueblo que iba acompañando. En la entrada del cementerio estaba en un costado la prensa, en ese sentido fue muy ordenado el eluwun porque la gente encargada de este se fijó especialmente donde tenía que estar la prensa, aunque fuese independiente.
Entramos al cementerio y correspondió dar las últimas palabras a los familiares, amigos y uno que otro dirigente que no alcanzo hablar en el hogar. Fue en ese momento que un compañero periodista hizo las gestiones para que Luisa Toledo, Madre de los hermanos Vergara Toledo, pudiera hablar. Petición que fue aceptada, fue así que correspondió el turno de escucharla, en ese momento Luisa con toda humildad, pero con el ímpetu que la caracteriza, se dirigió a las personas a través de un micrófono, saludó a la familia y a los presentes con alguna de estas frases:
«Mi nombre es Luisa Toledo, vengo de Villa Francia y soy madre de los hermanos Vergara Toledo, asesinados en la dictadura de Augusto Pinochet, el día de hoy vengo acompañar a la familia y a su madre por el inmenso dolor que están sufriendo con la pérdida y asesinato de su hijo. A mi la dictadura me quitó 3…. «
De ahí se largó con un discurso que hizo emocionar a todos y todas los que estábamos ahí, debido a que los discursos en el cementerio, no fueron tan potentes como el de ella. Recuerdo que había una lamien de la CAM que lloraron al escuchar sus palabras, se les notaba en sus ojos llorosos y sus lágrimas que se escondían debajo de las capuchas.
Al terminar su oratoria se escucharon los afafan muy grandes y los peñi con sus palos los golpeaban en la regilla del techo del toldo verde en el cementerio Parque del Recuerdo de Temuco. El ruido era ensordecedor y cada afafan duraban unos par de minutos.
Fue así que correspondió el turno de bajar a Matías, pero antes, cómo todo Mapuche, se fue con su makuñ; su trarilonko; sus bototos de milicos; también con su wetruwe y su buena cazuela, harina tostada, ají merken para el viaje. Al momento de bajar los afafan son tremendos; el ruido del alambrado en el techo del toldo a consecuencia de los palos y el malón wiñol eran impresionantes; todos gritando cada afafan con rabia pena, pero a la vez todos sabíamos que éramos participe de algo histórico que cambiaría para siempre nuestras convicciones de lucha y por ende nuestras vidas. Al menos así lo sigo pensando.
Al momento de bajar, Mónica Quezada, Madre de Matías le dice:
«Hijo mío, prometo ante ti y antes tus compañeros que hoy están presentes de que no descanzaré un día de mi vida para hacerte justicia».
Es ahí que la madre de Matías estira su mano a Catalina que estaba en el otro costado, se toman la mano y comienzan los afafan nuevamente ensordecedor. La pena, la ira y convicción de pueblo se mezclaban cual funeral palestino enterrando a un muyaidyn en medio de la opresión. Los que estábamos ahí no queríamos que esto terminara porque sabíamos que lo llevaríamos grabado por siempre en el rakiduam y en el piuke el dolor de una familia y un pueblo que estaba adolorido y lloraba la perdida de un Weichafe.
Muchos años han pasado pero el legado de Matías Catrileo Quezada son muchos.
No solo el que entregará su vida a la causa de su pueblo, algo desde ya es tristemente encomiable, si no que además el regresar nuevamente al territorio de Wallmapu, reencontrarse con su folil, su cultura y la lucha por la defensa de la tierra; la lucha por la liberación nacional Mapuche, abandonando todos las oportunidades que la vida santiaguina le ofrecía y que perfectamente pudo aceptar, pero no, él quiso volver a reencontrarse con su pueblo, cruzar definitivamente el Bio-Bio y abrazar por completo la causa del Weichan.

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