Relatos de un PPM #Kvla – Por Álvaro Millalen

Relatos de un P.P.M (Álvaro Millalen)

Küla

Día 20 de marzo 2019: 

Nos levantamos alrededor de las 8 AM y después de lavarnos hicimos los preparativos de las cosas que llevaríamos al nguellipun. (Harina tostada, termos con agua, platos, muday y la olla con comida que yo había preparado anoche para compartirla en el mizawun después de la ceremonia). 

Antes de las 9 Am vino un funcionario a pasarnos la cuenta y nos dijo que luego podríamos ir al gimnasio, a las 9 abrieron las rejas y en conjunto con los 3 peñi condenados, nos trasladamos al gimnasio y le ayudamos al machi a llevar sus che mamull.

En el gimnasio preparamos todo para iniciar la ceremonia, uno de los peñi condenado hizo fuego en un braserito para calentar la comida.

Luego nos reunimos en los che mamull a ordenar sobre cómo se haría el nguellipun. El machi tomo la palabra y nos requirió palabras sobre los peuma (sueños) que habíamos tenido y él también compartió lo que había soñado.

Luego se inició la rogativa, en forma de meli troi (4 rogativas; 2 de pie y 2 de rodilla) finalizado el trabajo espiritual acomodamos las sillas que hay en el gimnasio y los peñi condenados compartieron con nosotros un caldo que también habían preparado. Después continuamos con un matetun y ngutrimtun (conversaciones) sobre diversos temas de cultura mapuche, alternada con un trutrukatun, también hubo espacio para bromas sobre diversas situaciones mientras tomábamos mate.

De pronto, afuera del gimnasio se sintió el ulular de una sirena, probablemente de una ambulancia.

Pasamos las 11 compartimos la comida que yo llevé y terminamos nuevamente con mate.

Cerca de las 12 un teniente que nos resguardaba a lo lejos, se acercó y nos dijo que se había cumplido el horario. Preparamos y recogimos todas las cosas, ordenamos las sillas y regresamos a los dormitorios del modulo…

Finalmente después de un largo proceso de movilizaciones que incluyó una huelga de hambre habíamos logrado hacer realidad el ejercer nuestro derecho a practicar nuestra espiritualidad de acuerdo a nuestra forma y pautas culturales al interior de la cárcel.

Sin embargo la realidad de la cárcel es compleja, ya que paradójicamente mientras rogábamos por estar bien culturalmente y fortalecer nuestra espiritualidad, en el modulo 2 de los condenados comunes hubo una pelea donde terminó muerto un interno producto de las heridas causadas por los estoques de 2 internos con los que había tenido rencillas anteriores.

Pero la cárcel es así, compleja con muchas situaciones a veces difíciles de prever.

Lo que nosotros sí teníamos claro es que este ejercicio espiritual nos había fortalecido y que continuaremos en la senda de seguir luchando por la defensa de nuestros derechos políticos y culturales a pesar de los costos que ello pudiese significar.

En este caso el ejercer el derecho a realizar nguellipun significó movilizaciones de diverso tipo como aquellas que hacen relación con la desobediencia al régimen interno como negarse a recibir la alimentación de gendarmería, negarse a la obligación de afeitarse, ocupación del pasillo del módulo, impedir el cierre de la reja al interior del módulo, protestas y finalmente una huelga de hambre, todo lo cual significó sanciones, y castigos como la suspensión de visitas y encomiendas, encierros en celda de castigo y en más de una ocasión golpes por partes de algunos funcionarios, además de insultos de carácter racista y malos tratos.

Todo lo cual ha sido nada en comparación a las luchas que han dado diversos peñi y lamien a lo largo de la historia en defensa de sus territorios y de nuestros derechos políticos colectivos…

Para nosotros un pequeño gran logro al interior de la cárcel. 

Amulepe taiñ weichan

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