Del obsceno placer de la limosna o el carácter subsidiario del Estado

En torno al 15 de Octubre del año 2019 se terminó de patentizar una contradicción entre el Tribunal Constitucional y la Corte Suprema. En aquella oportunidad, escribí una carta llamado ¿Oasis u Olla a presión? que mandé a conocidos de la esfera pública de distinto signo. En efecto, acontecía el levantamiento popular de Ecuador, Perú se tensaba con un presidente destituido y una presidenta autodesignada más renunciada. Chile es un oasis dijo el Presidente… : señaba mi carta:

“ Recientemente la Corte Suprema ha proclamado su derecho a proteger (apelación)… frente  al Tribunal Constitucional. El Tribunal Constitucional establece que sus sentencias son inobjetables. El Ministro de Justicia ha señalado la chance de perfeccionar el impase. Lo curioso es que para hacerlo, … tendría que enviar un proyecto y …consensuar… con … congreso, acto seguido el tribunal constitucional, podría calificar …de inconstitucional; el nudo se hace evidente…: El tribunal constitucional consideró admisible un recurso de poder retirar los ahorros previsionales so argumento de la propiedad de los mismos”

La carta, me respondieron en general, podía tener la virtud de señalar la poca la prudencia presidencial, pero discrepaban de la gravedad. Nadie presagiaba el 18 de Octubre, cuando la olla a presión explotó; “esto no prendió cabros” se recordará como la flor de desubicación de la élite, o quizás mejor dicho, oligarquía.

Ya este año, con Ilka Guerrero, Coordinadora nacional de estudios jurídicos para estudiantes al Tribunal Supremo de Justicia, de la Universidad Boliviariana de Venezuela; reflexionábamos: ¿hasta qué punto ese diferendo en la constitucionalidad chilena, provocó y hasta qué punto, fue expresión de la crisis anidada?.

La encuesta CEP de Enero, colocaba al sistema de pensiones en primer orden, la constitución, como carta, quedaba más atrás. Si “la CEP” es el oráculo del pulso social, los encuestados percutaron un disparo de Nievi: El sistema de “pensiones” es el nudo gordiano -entre más se desata más anuda- del Estado Subsidiario, consagrado por la actual constitución política -correlación de fuerzas-. El carácter subsidiario se basa en acudir solo con los postergados, dejando el proceso económico a la concentración de la riqueza; como solo regula, terminan mimetizándose el estado con los que regula, hasta ser rentados, con evasión, colusión de precios y competencia desleal. Por supuesto, los sujetos a los que se acude con subsidio, terminan manipulados electoralmente y folclorizada su pobreza, impidiéndose emparejar la cancha: Un régimen de igualdad de oportunidades. Para la sobreideologización subsidiaria, lo estructural es intervención…

El colchón de las contradicciones, son los políticos enriquecidos por el sistema de AFP, -vid diversidad de personeros de la Concertación que han ocupado cargos directivos de AFP-; pero también es la reconversión de sectores empresariales, que, vía rentabilización de su posición social perdida con el desmantelamiento del fomento, encontraron como hacer plata de la nada, es decir de la expropiación de los sueldos de la sociedad; he ahí el invento de José Piñera, y la alianza social que implicó.

Las consecuencias culturales se verifican en los relatos: todos pueden ser exitosos, como si el dinero saliera de las ideas, es decir el absurdo de que el dinero sale de la nada y no del esfuerzo, se convierte en post-verdad; por supuesto que la herencia da cuenta del trabajo de generaciones, por supuesto que llevar a cabo buenas ideas es lo costoso, pero todo ello se omite… Así la riqueza sale de la riqueza, como si el padrón oro no hubiese salido de vetas laboradas por la esclavitud, o el padrón petróleo no haya salido de industria con clase trabajadora, o el padrón dólar no tuviese aparejada la industria armamentista, o Silicón Valley no lo soportara una industria computacional que lleva un siglo. La banalización de la ilusión del lujo, fetichizarían la reproducción del capital generando capital; hasta el punto de asumir que por la amplificación del consumo, todos podían ser ricos, más ese holograma que en cierto punto logró legar la mediocridad rentista, tocó techo por los altos grados de medicamentalzación, suicidio juvenil y crisis de salud mental en Chile. Recientemente, la histeria con el 10 por ciento de retiro de las AFP, cuenta que la constitución política de las palabras y las cosas implica las pensiones.

Un reordenamiento macroeconómico, liberar valor a la microeconomía, exenciones a las microempresas, autoempleo y cooperativas… un régimen de igualdad de oportunidades; es lo mejor que puede resultar de la superación del estado subsidiario. Pero la densidad que dejará la pandemia amenaza con la seña de la FAO, en Chile habrán más de un millón de habitantes con inseguridad alimentaria severa. La reformulación económica con fuerza de ley, necesita de inspiración realmente existente…

Como dijo Nicanor Parra, la economía mapuche es ejemplo. Hace poco, más allá de la piñerización del evento, hubo el precedente de los tres poderes del estado frente a pu lonco. Eso solo ocurre con una otredad. Las nacionalidades indígenas son preexistentes al Estado, y además el Pueblo Mapuche tiene el Tratado de Tapihue (1825)… ¿Cual es la infraestructura? Usos y costumbres, solidaridad mecánica: Mañumtu: regalo-contraregalo; Trafkintu: Intercambio justo; Mingako: Trabajo colectivista: Keyuwun: Cogestión de cada alta experticia; Nguillatun: Reciprocidad sagrada y política.

…En definitiva el proceso constituyente puede comprobar en gobernanzas preconstituidas; una verdad grande: En desarrollo, más que “apellidos” como la sustentabilidad y armonía social, se es endógeno o no se es; es decir, el desarrollo o surge territorialmente o subdesarrolla. Así fue el axioma expuesto por la Cooperativa de Ahorro y Crédito Endógena Mapuche Kume Mogen -Banco Mapuche- el mes pasado en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados y así se espera desplegar también en la Comisión de Hacienda… Porque el capital solo puede surgir del trabajo y no al revés, porque el valor sostiene al precio y no al revés.

Por Vicente Painel Seguel

Imagen referencial desde Feria Walung

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