Entrevista a un compañero anarquista detenido por su actividad en la revuelta

“La gran virtud de la revuelta es ser acéfala y multiforme: esa es su potencia telúrica”

A continuación, reproducimos la conversación que mantuvimos con un compañero anarquista que fue detenido en el contexto de la revuelta proletaria en la ciudad de Santiago y recluido en el penal de Santiago 1. En la actualidad, al igual que varixs otrxs detenidxs, el compañero se encuentra con régimen de arresto domiciliario total a la espera que avance su proceso judicial.

¿Qué opinión tienes como anarquista acerca del desarrollo de la revuelta en la región chilena? ¿Qué balance harías?

Considero que, en medio de este contexto de pandemia, se valora aún más el hecho que en esta región del mundo se haya producido una revuelta como respuesta a las condiciones de vida y alienación que experimentamos a diario todxs lxs explotadxs. Es importante porque es más fácil ahora desenmascarar las intenciones de lxs poderosxs, y, se va haciendo costumbre cada vez más hablar sobre “política” sin seguir la opinión de los medios masivos de comunicación o de los partidos políticos oficiales. Ya es una gran victoria vislumbrar el potencial destructor y creador de lxs explotadxs en lucha, a pesar del contexto actual que logró amainar la revuelta. La revuelta caló hondo en la conciencia: la práctica de enfrentamiento contra el poder y la capacidad organizativa horizontal que se extendió son muestra de ello. El anarquismo, como sector específico, “no dio el ancho”, pero tampoco, otras organizaciones y movimientos lo hicieron. Nadie lo hizo. Ya que la gran virtud de la revuelta es ser acéfala y multiforme: esa es su potencia telúrica. Lxs anarquistas, en sus más amplias vertientes, aportaron con las herramientas que venían agitando hace ya tiempo, las que hicieron eco y fueron adoptadas por buena parte de lxs revoltosxs, quienes las hicieron suyas sin necesariamente llamarse a si mismxs “anarquistas”. Esto no ha terminado: como los incendios forestales que parecen apagados y de la nada rebrotan en otro lado porque siguen las brasas vivas subterráneamente, la revuelta va a continuar. El problema será cuando pase este contexto de contagio. La sociedad estará aún más militarizada, las leyes se endurecerán, los cuerpos represivos y de control cambiarán drásticamente el escenario de la revuelta que vivimos a fines del año pasado y principios de éste. Creo que como revolucionarixs tenemos que afinar las estrategias y sumar lo aprendido en los últimos meses para darle un salto cualitativo a la capacidad de ataque, pero también, y más importante aún, tenemos que profundizar la capacidad de organización de acuerdo a nuestros principios y objetivos, dejando el sectarismo e idealismo de lado, siendo prácticos y teniendo altura de miras para ir sumando fuerzas con las que luchar de manera específica y global. Lxs anarquistas tenemos propuestas para todos los ámbitos de la vida. Este contexto es muy receptivo a todo lo que podamos plantear, tanto con la palabra, como con la acción. Desaprovecharlo o despreciarlo no sería más que una equivocación política de proporciones que terminará aislando cualquier contenido revolucionario entre lxs explotadxs y dará espacio para que el sistema recupere la revuelta. Tal y como ocurrió con todo el tema de la Asamblea Constituyente que mermó fuerzas a la organización por fuera de la institucionalidad que realiza una crítica global al capitalismo, el patriarcado y la autoridad. Estar a la altura de las circunstancias, es nuestra tarea como revolucionarixs activxs.

¿Cómo se percibe desde dentro de la cárcel el apoyo externo llevado adelante por las Coordinadoras y los grupos de solidaridad con lxs presxs?

Es algo muy importante saber que no estás solo en esto. El apoyo de tus cercanxs y compas que se preocupan y aportan en lo que pueden hace que tengas una prisión “más piola” y te brinda gran energía. Que se agite por la libertad entrega una fuerza moral invaluable para quienes están dentro de la cárcel. Por eso, siempre es algo positivo. Además, las encomiendas, el dinero, la comida, la ropa, lxs abogadxs, visitas, el apoyo material a nuestras familias, las acciones que visibilizan la prisión política, tareas que se han asumido afuera, son cuestiones primordiales para la solidaridad con lxs presxs. Lo interesante de estos procesos de organización en torno a la prisión, es que confluyen distintos actores, en donde se mezclan distintas realidades y experiencias. Que muchxs familiares, amigxs, compañerxs se conozcan y luchen juntxs es gratificante. Crea “escuela” para todo lo que vendrá en el futuro cuando la lucha se agudice, en donde siempre –y esto hay que asumirlo-, habrá compañerxs o afines encarceladxs. Creo que las redes se deben ir tejiendo desde ya entre la gente que posee a alguien cercano en “cana”, desde una perspectiva anticarcelaria y abolicionista. Y esto está sucediendo, cuando “mapadres”, hermanxs de presxs y amigxs, que no tenían experiencia de lucha previa, se van radicalizando y politizando a partir de la detención de “su” presx, conectando la lucha por la libertad de lxs detenidxs con todas las demás luchas por la liberación total. Esto es un proceso lento y que mantiene una carga demasiado “idealista” porque se tiende a remitir a procesos de prisión política de antaño, en que la gente ya venía organizada y tenía más claridad respecto a objetivos, lo que no ocurre en la actualidad.La lucha por la libertad de lxs compañerxs presxs jamás se tiene que dejar de lado o abandonar, no solo por la necesidad práctica de devolver a lxs nuestrxs a la calle, sino también para perfilar un mundo en donde no exista la prisión, ya que ésta es un arma de la clase dirigente que solo sirve para castigar y controlar a lxs explotadxs que se rebelan contra esta sociedad.

¿Cómo era la relación con los “presos comunes” dentro de la prisión?

La relación no se podría catalogar como una dicotomía entre presos comunes-presos políticos Al menos donde yo me encontraba, la línea era bien delgada. Muchos de los presos de la re-vuelta detenidos en contexto de enfrentamiento contra la policía o por atacar infraestructuras capitalistas, no mantenían una posición política, y, por otra parte, otros presos que estaban por causas “sociales”, se sentían parte de una lucha más general. Estar en “cana” es un desafío, debido a que los códigos internos pesan demasiado en la forma en que se relacionan los presos, incluso en un módulo que era mucho menos violento que los demás. La realidad es mucho más fuerte que cualquier “idealismo”, ya que la lógica “canera” se cuela por todos lados, incluso entre los presos políticos. Las drogas, la competencia, la “choreza” calan fuerte en las relaciones entre los presos. Estar encerrado significa pelear, defenderse, agruparse, sobrevivir, mantener la mente calma y tranquila. Las relaciones humanas se van viendo caso a caso, a veces se generan simpatías y otras antipatías. Obviamente hubo una afinidad entre quienes nos declaramos como antiautoritarios. Con el resto de la población penal el camino fue más lento, ya que hay que hacerse de un nombre en la “cana”. Pese a que no pesaba mucho, reivindicábamos la posición de preso político y “anti yuta”, lo que no es muy comprendido por el resto de los presos, ya que desde el año 2000 se cortó la masividad de la prisión política y por tanto su “tradición” o “ficha”. Desde esos años, cada compañerx que entra a la cárcel, debe hacerse su “ficha” para ser respetado. La cárcel es difícil y hay que sobrevivir tratando de mantenerse entero e íntegro, estar acompañado ayuda, pero creo que eso nace principalmente de la capacidad de cada presx. En este contexto de revuelta se creó una “nueva” relación entre anarquistas y presos comunes, ya que siempre hay espacio para explicar y difundir nuestras prácticas, pero tal y como ocurre afuera, hay mucho prejuicio y falta se compresión. Creo que eso se quebrará con un trabajo constante y de hormiga dentro de las prisiones por lxs compañerxs que les toque habitar la “cana”. Proyectos como la biblioteca también son importantes porque son espacios de difusión de las ideas y las prácticas anarquistas, y que sirven para abrir una brecha en torno a la prisión política dentro de las cárceles.

¿Cuál fue la capacidad organizativa y la actividad práctica que pudieron llevar a cabo los presos de la revuelta dentro del módulo 14?

El contexto del módulo es bastante particular. Refleja muy bien lo que fue la revuelta en las calles: harto entusiasmo, pero poca perspectiva política, más voluntad que estrategia, etc. Esto no es necesariamente negativo, ya que se circunscribe a la experiencia histórica que van dejando las luchas y sirve para ir acumulando el conocimiento necesario, tanto de ataque, como de organización, para los combates venideros.

La mayoría de lxs presxs de la revuelta tenía una nula experiencia política previa lo que hacía muy difícil la unidad dentro de la cotidianidad carcelaria. Una excepción fueron algunas iniciativas como la confección de murales, rayados, “barrotazos”, comunicados, lecturas, y una que otra discusión. Lamentable-mente no hay una unidad de acción para luchar todos juntos hasta el momento, pero quizás la realidad cambie con el tiempo, sobre todo después de las condenas, ya que habrá que hacerse un espacio permanente en las prisiones. La realidad de la cárcel es dura y mantener la mente clara para organizarse es algo que requiere bastante esfuerzo y voluntad, cuestiones que emanan, según yo creo, de las convicciones de cada reo. Considero que, al menos por el tiempo que yo estuve privado de libertad, fue una derrota no habernos organizado de mejor manera. Lxs cabrxs que queden adentro son quienes dictarán la pauta de la lucha por lxs presxs políticxs.

¿Cómo afectó la propagación del COVID-19 la situación carcelaria al interior del módulo?

La verdad es que el COVID-19, por lo menos en Santiago 1, no ha cambiado del todo la relación entre los presos, pero sí ha significado tomar ciertos resguardos para ver a los abogados, y ahora también se puede entrar cloro y otros útiles de aseo que antes estaban prohibidos. Dentro de la cotidianidad carcelaria lo que más golpeó a los presos fue el cambio de las pocas actividades que puede realizar un reo y que lo sacan de su aislamiento: los talleres y las visitas. Lo de las visitas fue lo más duro, fue un golpe moral bastante grande para todos los privados de libertad, ya que es la principal conexión con el afuera de los presos y en donde se recibe cariño y preocupación, necesarios para mantener la mente centrada y no “psicosearse” tanto con el encierro. En otros penales la realidad es bien distinta. En Puente Alto la situación es mucho más compleja y urgente.

El fin de la revuelta en las calles por este contexto de pandemia afectó la moral alta que teníamos lxs presxs políticxs. La lucha daba sentido a nuestras acciones y también aportaba una importante visibilidad de la prisión política. Este “bicho” vino a echar por tierra todo eso, no solo acá, sino que en todas partes del mundo. Eso se sintió bastante adentro. Por otra parte, el con-texto también ha favorecido a que se apuren algunos procesos legales lo que ha permitido que varixs presxs de la revuelta obtengan la libertad por sentencia o por medidas cautelares, como también, que “presxs sociales” sean beneficiados con indultos o con rebajas de grado para optar a cumplir cautelares en la calle. El contexto será mucho más difícil y complejo una vez que el virus llegue al penal y empiecen los contagios porque las condiciones de la cárcel hacen imposible impedir su propagación dada las precarias condiciones de vida y hacinamiento que vi-ven lxs presxs en todas las cárceles de la región chilena.

¿Qué límites y que perspectivas crees que tiene la lucha anticarcelaria hoy?

Creo que los principales límites que posee la lucha anticarcelaria son que esta lucha no se conecte con el resto de las luchas revolucionarias y que se caiga en un “presismo” asistencialista que solo sea funcional y no contenga una perspectiva política. También, por la realidad que yo conocí, la falta de organización de los mismos presos puso trabas a la extensión de la lucha anti-carcelaria. Además de exigir y luchar por la inmediata liberación de lxs presxs políticxs, se debe instalar el discurso anticarcelario y abolicionista en todas las partes que se pueda, dando a entender que la cárcel es solo un instrumento de clase. Otro tema bastante importante es la “romantización” que a veces se hace de lxs presxs, tanto políticxs, como sociales. Esto es dañino porque pone primero las expectativas políticas, antes que las voluntades de lxs presxs, mostrándolos como piezas de museo que deberían actuar de cierta manera y no como humanxs de carne y hueso, con sus propios problemas, aciertos y contradicciones. Aun así, pese a las limitaciones, la lucha anticarcelaria goza de buena salud y pudo impregnar a un montón de gente que quizás jamás se imaginó antes participando de algo así. Creo que hay que mantener la actividad práctica, pero también una perspectiva política más clara, que vislumbre un mundo donde la “cana” sea algo impensable e imposible.

Escrito por Ya No Hay Vuelta Atrás.

Publicado originalmente en revista Ya No Hay Vuelta Atrás n°3.

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