Declaración Coordinadora Feminista 8M ante la formalización de Martin Pradenas

Este miércoles 21 de julio se llevó a cabo la formalización de Martin Pradenas Durr, al cual se le imputaron 5 delitos de carácter sexual, incluida la violación de Antonia Barra, quien a menos de un mes de los hechos denunciados se suicidó en su casa.

Luego de una audiencia de más de siete horas, en las que se expuso la evidencia de los abusos y violaciones que se le imputan a Pradenas, quien además de negarse al peritaje psicológico destruyo su teléfono celular dos días después de la violación a Antonia Barra, eliminó sus redes sociales y más de catorce mil fotos de su computador antes de entregarlo .

Hoy 22 de julio se conoció la resolución de la audiencia, en la cual se rechazó la medida de prisión preventiva, decretándose arresto domiciliario en un «lugar secreto» para protegerlo. Además se acogió la petición de quitarle responsabilidad de otros dos hechos de abuso, uno de ellos en contra de una menor de edad.

La Coordinadora Feminista 8M emitió hoy un comunicado público comentando su parecer respecto del resultado.

COMUNICADO: Ante la formalización judicial contra Martin Pradenas declaramos:
Lo que miles de mujeres experimentamos ayer, atentas al desarrollo de la audiencia, fue un proceso de revictimización masiva que a través de la defensa de Martín Pradenas Durr nos expuso a los mismos argumentos con los que se pretende desconocer, enjuiciar a las víctimas y normalizar la violencia patriarcal que nos quita la voz.

Millones de mujeres presenciamos el desfile de juicios misóginos y la relativización de la violencia denunciada, donde vimos declararse prescritos 2 de los delitos imputados y hoy la desestimación por parte del juez de 3 de los 4 delitos restantes. Con ello el único delito que se le imputa es la violación de Antonia Barra. Toda la violencia institucional vista ayer y desplegada especialmente por el abogado defensor Gaspar Calderón, explican por qué tantas mujeres y niñas deciden no denunciar.

Sabemos perfectamente lo que tenemos al frente porque lo hemos vivido y denunciado y nos hemos organizado para transformarlo. El camino de la impunidad se construye con este tipo de decisiones judiciales, que desestiman la gravedad de la violencia patriarcal sistémica a la que estamos expuestas.

Si esto pasa en el caso de Antonia, con toda su visibilidad, con millones de ojos atentos, ¿Qué podemos esperar de la actuación de la justicia en tantos otros casos? El Estado pidió prisión preventiva para Sara, acusada de parricidio por defenderse de un femicidio inminente. El Estado pide 10 años de cárcel para un niño, acusado de quemar el metro de santiago, un profesor vivió la prisión preventiva por romper un torniquete del metro, el Machi Celestino está al borde de la muerte en la cárcel. En Chile, para el sistema judicial, protestar es más peligroso que violar. El caso de Antonia y de las demás víctimas lo deja de manifiesto una vez más: la justicia en Chile es una (in)justicia de clase, patriarcal y racista. El Estado no nos cuida, nos cuidamos nosotras.

La determinación del Juez en este caso es aberrante, pero lo cierto es que ninguna cárcel va a traer de vuelta a Antonia ni va a colmar el deseo de justicia que nos moviliza como feministas. Nunca más el asesinato cómplice de Joane Florvil, nunca más la revictimización de Nábila Rifo. Lo que queremos es transformarlo todo y terminar con la violencia patriarcal, racista y de clase.

Para nosotras no se trata sólo de la resolución de un juez: es el proceso completo el que es un momento más de la violencia que denunciamos; son las redes de complicidad que sostienen la impunidad como regla. Esto
que nos revictimizó ayer, a millones de mujeres y niñas, hace presente también el grito de LasTesis, nuestro grito contra la impunidad en medio de la revuelta y nos recuerda que la culpa nunca fue nuestra, ni dónde estábamos, ni cómo vestíamos.

El caso de Martín Pradenas pone de manifiesto la estrecha relación entre la violencia sexual que denunciamos y las redes de poder que amparan la injusticia. El mismo abogado que defiende a Pradenas violador fue quien defendió al policía que asesinó por la espalda a Matías Catrileo en 2008.

Nos estamos convocando, tenemos rabia, somos las mismas, las de la revuelta, que no se les olvide. El juicio recién comienza y a lo largo de su desarrollo lo vamos a demostrar. Exigimos justicia para Antonia y para todas las mujeres y niñas que levantan la voz y quienes aún no lo hacen. La hoguera está encendida y la flama arde más fuerte que nunca: no estamos solas porque no nos soltamos más.

Coordinadora Feminista 8M

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