Macarena Valdés – «Cuando te matan por conservar el río»

Macarena Valdés tenía 32 años. Activista y defensora del territorio mapuche en Tranguil, Chile, fue encontrada muerta hace tres años, en su casa. Su familia asegura que no fue un suicidio, sino un “femicidio empresarial”: luchaba activamente para que una empresa hidroeléctrica no se instale en su tierra.

Por Ayelén Correa Ruau* 

El 22 de agosto de 2016 asesinaron a Macarena Valdés en Tranguil, Comuna de Panguipulli. Después la colgaron para simular un suicidio. No es la primera vez que en Chile sucede algo así. 

Macarena había nacido 32 años antes en Hualañé -un pequeño paraje a 50 kilómetros de la ciudad de Curicó- y había vivido la mayor parte de su vida en la región metropolitana de Santiago. Inserta en la vida urbana, nunca perdió su sensibilidad por la ñuke mapu (madre tierra) y el territorio habitado.

En 2014 la vida urbana con su razón mercantil y depredadora se le volvió insoportable, por lo que decidió iniciar un viaje de vuelta a sus memorias ancestrales. Macarena fue una pionera en el retorno a la mapu (tierra), en recuperar la vida y la cultura originaria libre de esencialismos. 

Ella y su familia llegaron a Tranguil, una pequeña comunidad rural cercana a Liquiñe. Los ngen (espíritus de la naturaleza) ya lo sabían y lo habían avisado: llegarían para cuidar y defender las aguas del río Tranguil, como la gente de la tierra lo sabe hacer. 

Levantaron su ruka (casa) gracias a la solidaridad de Mónica Paillamilla, que compartió la tierra, y desde allí generaron un espacio de trawün (reunión, asamblea) entre hombres y mujeres. Un lugar de aprendizaje recíproco que alternó la culminación de estudios de habitantes de la comunidad con el acercamiento al mapudungun (idioma mapuche) y la confianza entre mujeres. Macarena se convirtió en lamgen


En Tranguil, Macarena se convirtió en lamgen (hermana/o) para otras como ella y construyó un lazo de sororidad.


La empresa señalada 

En 2014, RP El Arroyo Energías Renovables S.A llegó al territorio de Tranguil para concretar la instalación de su “Mini Central Hidroeléctrica de Paso – Tranguil”. Una instalación que nunca fue consultada a las comunidades indígenas. 

Rubén Collío, pareja de Macarena e ingeniero ambiental, se puso a disposición de la organización mapuche. Así, se inició un proceso de ejercicio de derechos por parte de las comunidades Mapuche de la zona: treparon cada uno de los escalones del edificio de la burocracia para frenar la instalación de la empresa en el territorio.

El hogar familiar de Rubén y Macarena se convirtió en espacio de reuniones y valentía.

En esos días, la pareja de Macarena fue elegido por las comunidades como werken. De acuerdo a la cosmovisión mapuche es un mensajero, representante o portavoz de una comunidad o familia. La designación era una gran responsabilidad y significó una destacada visibilidad para él, Macarena y sus hijos.

El 1 de agosto de 2016 miembros de la comunidad Quillempan y la Coordinación Newen de Tranguil, con el apoyo del Koyagtun (Parlamento) de Koz Koz cortaron la ruta CH 201, una vía nacional que accede a uno de los pasos fronterizos con Argentina. Macarena estuvo allí poniendo el cuerpo y frenando el avance represivo. El corte logró que carabineros abandonara el lugar y se mostrara al país entero el newen (fuerza) de la organización mapuche en contra de las empresas extractivistas.

Las comunidades exigieron que se respete el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la opinión del Servicio Nacional de Turismo, que lo considera una zona protegida. Pero no fueron escuchadas. La empresa construyó la central en territorio Mapuche Quillempan de manera ilegal, sin permiso de las familias propietarias y sobre dos Eltuwe   (cementerios).


La empresa construyó la central en territorio Mapuche Quillempan de manera ilegal, sin permiso de las familias propietarias y sobre epu Eltuwe (dos cementerios).


El 21 de agosto de 2016, un día antes del asesinato de Macarena, Juan Luengo y Osvaldo Jaramillo Paillán, vinculados a la empresa RP Arroyo,  fueron a la casa de la mujer que había cedido el terreno donde Macarena y su familia vivían. Le exigieron que los eche bajo amenaza de muerte.

Macarena fue asesinada al día siguiente en su casa de Tranguil. Su hijo de dos años se encontraba con ella y presenció todo. La muerte fue consignada en la Fiscalía de Panguipulli con el registro de CAUSA RUC N°1600790791-9 y en la autopsia del Servicio Médico Legal de Valdivia a cargo de Enrique Rocco Rojas, se caratuló la causal como “asfixia por ahorcamiento” y se dijo que su cuerpo no presentaba lesiones atribuibles a terceros.

Pero su familia y la Comunidad Newen de Tranguil sabían que no fue un suicidio: la habían matado. Un año después, el especialista médico forense Luis Ravanal realizó un análisis pericial sobre la autopsia de Macarena y cuestionó el resultado. En la nueva autopsia y examen histológico concluyó que Macarena ya estaba muerta cuando fue colgada, porque la piel de su cuello no tenía lesiones vitales normales del ahorcamiento.


La nueva autopsia concluyó que Macarena ya estaba muerta cuando fue colgada, porque la piel de su cuello no tenía lesiones vitales normales del ahorcamiento.


Recién a fines de 2018 se logró el cambio de carátula a “hallazgo de cadáver” pero a 3 años del asesinato la investigación no avanzó.

Dos meses después del asesinato de Macarena, la empresa comunicó en su sitio web que la construcción de la hidroeléctrica había finalizado. A pesar de ello y de las múltiples estrategias de la empresa para generar divisionismo y terror en la comunidad, la casa de Macarena sigue en el mismo lugar y Rubén, sus hijos y la comunidad Newen de Tranguil continúan resistiendo.

El cuerpo de Macarena

Cuando Macarena apareció muerta, las mujeres organizadas y lesbofeministas fueron las primeras en denunciar que había sido asesinada y que ello representaba un feminicidio empresarial: la mataron por ser mujer mapuche y por defender los bienes comunes de las empresas que saquean el territorio.

En uno de los registros audiovisuales de la movilización del 1 de agosto se puede ver a Macarena poner el cuerpo contra una camioneta para que no avance. Pequeña e inmóvil al lado de un carabinero que le lleva dos cabezas. No grita, no hace gestos grandilocuentes, casi no se ven sus labios moverse pero está ahí, inquieta y firme como una montaña cuidando el cauce de un río.

Con el femicidio de Macarena se expresan múltiples mensajes que se pueden leer en clave de una gramática de las violencias, que usa el cuerpo como un territorio de disputas. Los cuerpos de los mujeres mutiladas, asesinadas, violadas.

Desde su lugar de mujer mapuche, Macarena Valdés vivía para conservar la ñuke mapu, producir sus propios alimentos y convivir con su entorno. Macarena, cuidadora de la vida. Está guardada en la memoria viva del wallmapu (territorio mapuche) y quiere trascender fronteras para que su muerte no permanezca impune.

*Licenciada en Comunicación, argentina, documentalista, activista política y social, feminista. Impulsa la campaña internacional #FueHomicidio #ALaNegraLaMataron (exigiendo justicia por Macarena Valdés)

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