Plan Impulso Araucanía o cómo Piñera hará un negocio del “Conflicto Mapuche”.

El pasado martes 24 de abril en la región de La Araucanía se llevaron a cabo una serie de conversaciones y mesas de trabajo lideradas por seis ministros de estado, encabezados por Alfredo Moreno, ministro de desarrollo social. El objetivo  poner en marcha una serie de “Diálogos por la Paz” con entidades particulares y con  aquellas que se verán afectadas en su funcionamiento con la puesta en marcha del “Gran Acuerdo Nacional Por El Desarrollo y La Paz En La Araucanía”, que constará en gran medida de cinco puntos claves:

  • Modificaciones a la Ley Indígena.
  • Catastro de tierras (Colocar límites a la devolución de tierras).
  • Fomento productivo (Bajo lógica capitalista).
  • Seguridad (Profundización de la militarización).
  • Nueva institucionalidad (Administración de tierras entregadas).

* Teniendo un punto especial de fomento al fondo de víctimas del terrorismo en la región.

Hay una serie de propuestas y mecanismos que forman parte de este gran acuerdo, como por ejemplo la forma del financiamiento de una serie de proyectos estructurales que se contemplan como pavimentación de caminos rurales, mejores establecimientos rurales ya sean educacionales, de salud y públicos en general, iluminación en los lugares que aún no cuenten con suministro, acceso al agua donde se ha perdido, aguas de riego, etc. Obras todas que contemplan un especial fomento al desarrollo productivo de las mismas comunidades mapuche que hayan sido y serán, hipotéticamente, “beneficiadas” con la devolución de tierras.

La forma del financiamiento de este gran acuerdo lleva por nombre Plan Impulso Araucanía y se puede leer en detalle desde la web http://planaraucania.sebastianpinera.cl/ y se encabeza éste plan con el título “Desarrollo y paz en la Araucanía y Plan Impulso Araucanía 2018-2026”.

 

 

¿En qué consiste? La verdad es que es bastante similar a otras instancias que se han presentado como garantes de un nuevo trato en la región, sin embargo pareciera ser que éste nuevo impulso, cómo le han llamado, sea la fuerza que tiene como propósito final mercantilizar por completo el territorio mapuche, haciendo a su vez, partícipe a aquellas comunidades que así lo deseen del proceso de regularización de escrituras, aislando a las que conciben la recuperación de manera autónoma (Asegurar la paz y el Estado de Derecho en la región), esto de la mano con un fomento a la productividad bajo un prisma de saqueo y capitalismo, como hace tiempo operan ONG´s  y consultoras en el territorio, ofreciendo “NO PERDER TODO”, con argumentos que engloban la inclusión de las comunidades mapuche en el mercado agroindustrial, ganadero y de turismo.

¿Por qué decimos esto? Básicamente porque interpretamos de otra manera, porque concebimos la vida y la tierra con otra perspectiva. En sus planteamientos el gobierno de Sebastián Piñera explica “Es imperioso enfrentar en todas sus facetas la situación tanto de los pueblos indígenas en general, como del pueblo mapuche y la Araucanía en particular, buscando soluciones basadas en el diálogo, la reparación, el reconocimiento y el progreso. Ello no obsta a exigir que todo proceso de diálogo, tenga como prerrequisito una renuncia explícita a la violencia”. ¿Qué significa esto? Podemos hacernos preguntas en lugar de hablar demás dirán por ahí. Pues bien entonces, ¿A qué se refiere con reparación, reconocimiento y progreso? ¿Qué progreso? Nosotros sabemos perfectamente que se basa en la explotación del territorio y en el avance del catastro de tierras para tener claro a que hecharle mano.

Tal como dice en el punto dos del apartado Desarrollo Económico del mentado Plan Impulso “Modificar la ley indígena para potenciar el uso productivo de las tierras entregadas a los miembros del pueblo mapuche reduciendo o eliminando las prohibiciones de vender, hipotecar, arrendar, o disponer de sus tierras”. Es decir, bajo esta modificación todo el territorio mapuche recuperado o no, pasa a tener valor de transacción como cualquier bien inmueble del país. Sabiendo perfectamente cuales son las consecuencias que ello ha tenido anteriormente: el engaño, la compra venta indiscriminada, y la mayoría de las veces fraudulenta de tierras a comunidades mapuche.

Sebastián Piñera quiere hacer un gran negocio con todo esto, capacitando a comunidades para que administren sus tierras de manera productiva, tal como lo declara habría que “Crear Corporaciones Territoriales de Desarrollo Indígena que sean garantes y acompañen los acuerdos entre el Estado y los indígenas, y entre privados y comunidades, para desarrollar proyectos en determinados territorios” y también se plantea “Permitir la administración de los parques nacionales que estén en Áreas de Desarrollo Indígena a las mismas comunidades, con el fin de que puedan administrar recursos propios para el desarrollo de proyectos en educación, salud, turismo, etc”. A lo que nos preguntamos ¿Entregará Sebastián Piñera la administración del parque Tantauco en Chilwemapu (Chiloé) a las comunidades mapuche históricas del territorio?

De esta manera se pretende dividir a las comunidades pacifistas de aquellas que consideren “violentistas” y de pasada criminalizar a las que se plantean desde la autonomía, intensificando la militarización y otorgando más atribuciones a las policías. Piñera y el estado están en una fuerte campaña por levantar la imagen de carabineros luego del Pacogate y la vergonzosa Operación Huracán.  Así lo declaran en el punto de seguridad como “Mejoramiento de la infraestructura y modernización policial, nuevo sistema de inteligencia y fuerza conjunta antiterrorismo, mejor cobertura de servicios de celulares en la región para facilitar la comunicación de las víctimas, aumentar las Juntas de Vigilancia Rural, sistemas de seguro para el trasporte privado, sistema de prevención de delitos y Plan Anti Bandas y Pandillas”.  Y aquí también nos preguntamos ¿A qué se refiere con aumentar Juntas de Vigilancia Rural? Eso no es acaso fomentar el crecimiento de grupos paramilitares en las zonas donde existen procesos de recuperación de tierras y reivindicación de históricos fundos pertenecientes a familias de colonos?

Y como último punto queremos destacar la desfachatez y cinismo del gobierno de Sebastián Piñera, ya que esto se anunció en medio de una reunión de ministros en la región, con una huelga de hambre por más de cien días llevada adelante por el Machi Celestino Córdova, donde se le está impidiendo concluir un tratamiento de salud mapuche prescrito por el Machi Víctor Caniullan, reconocido por el ministerio de salud en el hospital intercultural de Imperial, consistiendo en la renovación de su Rewe. Es en medio de esta situación que el Plan Impulso Araucanía contempla “Proteger y fomentar la medicina indígena, garantizando recursos para revitalizar los conocimientos y salvaguardar las prácticas y servicios de los especialistas en la misma”.

En suma, nos debe quedar claro que el Plan Impulso Araucanía es la forma en que el gobierno de Piñera le querrá dar una salida neoliberal al mal llamado conflicto mapuche. Financiando con las mismas tierras reivindicadas este llamado “Gran Acuerdo Nacional Por El Desarrollo y La Paz En La Araucanía”.  Traduciéndose en más trabajos de destrucción de los territorios, más saqueo empresarial, más militarización en las comunidades y el fomento a la criminalización de aquellas que resistan de manera autónoma.

Sin duda como conclusión de todo lo anterior, será la sofisticación de los mecanismos de inteligencia que hasta el momento torpemente venían implementándose en carabineros, más atribuciones al ministerio público, mejor fomento a las obras públicas y por ende más licitaciones a empresas privadas, capacitaciones a comunidades pacifistas y catastro de las tierras a entregar. La creación de una nueva institucionalidad que reemplace a CONADI, así dinamizar bajo una lógica capitalista las demandas y compras de tierras.

Resumiéndose esto último en:

“Reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas, impulsando el diálogo con los mismos a través de los mecanismos de participación y consulta respectivos.

  • Crear el Consejo Nacional de Pueblos Indígenas y los Consejos de cada pueblo, como instancias de representación y participación de los pueblos indígenas.
  • Establecer una Agencia de Desarrollo Indígena, que sea la continuadora de la CONADI, con responsabilidad por la ejecución de las políticas, planes y programas para las personas y comunidades indígenas”.

En conclusión, este es el plan, a ocho años, de los tiempos mejores para el territorio mapuche. Sin embargo dicho proceso, recalcan, no será llevado a cabo sin una consulta indígena.

Para ilustrar más el pensamiento crítico dejamos un video extracto de lo que fue la presentación de esta iniciativa en TL2Noticias Canal de la Universidad Autónoma de Temuco, que cuenta además con la entrevista al seremi de desarrollo social Rodrigo Carrasco.

 

Por Reportero del viento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *