La controvertida visita del Papa Francisco a Chile y a territorio Mapuche

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El Papa Francisco es parte de las enormes complejidades y contradicciones que hay en la humanidad, como en todos los papas (unos más que otros), como en toda religión, como en toda persona, más aún proveniente de una institución occidental jerarquizada y de origen expansivo imperial colonialista, cuya visita a Chile y a territorio Mapuche (Ngulumapu) ha generado por una parte, una serie de críticas desde grupos empresariales conservadores y diversas reacciones provenientes de organizaciones sociales, comunidades que reivindican tierras y derechos y hasta grupos del propio catolicismo, quienes realizan profundos cuestionamientos por el rol de la Iglesia Católica en ciertas materias.

Por otro lado, también está la defensa a la persona del papa por parte de sacerdotes emblemáticos en la protección de los derechos humanos o un Premio Nobel de la Paz, quienes resaltan valores y acciones del llamado sumo pontífice. Asimismo, se destaca la carta “Laudato Sí” sobre “El cuidado de la casa común” una encíclica ecológica de 192 páginas de extensión, que hace un análisis de la situación del planeta y los impactos de un modelo de “superdesarrollo consumista”, atribuible a la inequidad social y ambiental.

Por Alfredo Seguel

La visita del Papa a Chile no ha dejado indiferente a nadie y se han instalado en el acontecer público una serie de críticas y reacciones por esta venida. La primera, fue la impulsada por sectores empresariales a través de sus medios comerciales, como El Mercurio, ligado a sectores más conservadores y de poder económico, quien prolifera sobre el millonario gasto para el País, generándose una amplio campaña de cuestionamiento cuya expansión informativa replicada por otras fuentes similares se hizo entrever que era proveniente desde “la ciudadanía”.

Al respecto, el llamado “Cura Obrero” y emblemático en la lucha por los derechos humanos durante la dictadura militar en Chile, Mariano Puga, desde Villa Francia criticó duramente a los organizadores que han cooptado la agenda del Papa: “la gran falla de la organización es que no ha dado a conocer al pueblo en Chile quién es este papa, qué piensa frente a los pobres, a la Iglesia, qué piensa de los pastores, del sistema económico.

Eso no lo sabe el pueblo”, agregando: “Muchos no van a ir y no les interesa tampoco que venga, porque lo único que han oído es que esto va a costar $4.000 millones”, recalcó el religioso quien cree en el Papa Francisco y en su capacidad de transformar a la iglesia de una institución acomodada y elitista en una con los ojos hacia los pobres.

Jorge Mario Bergoglio, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936 y es el 266.º y actual papa de la Iglesia católica, tras la renuncia de Benedicto XVI al pontificado. Posterior a esta investidura fue acusado de haber sido cómplice de la dictadura militar de Videla en Argentina, incluso de haber denunciado a sacerdotes, señalándose esto como el capítulo más oscuro de su vida, mencionaba un medio internacional. Sin embargo, uno de los propios sacerdotes aludidos, indicó en una nota aclaratoria: “Lo cierto es que Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por el padre Bergoglio”, afirmó Franz Jalics, respecto al secuestro sufrido por él y su compañero de orden, así como de las sospechas de colaboración con la dictadura sobre Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, señalándose como una campaña mediática en su contra.

Al respecto, el premio Nobel de la paz y activista de los derechos humanos, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, señaló a BBC Mundo el 2013 en medio de esta polémica: “Bergoglio no tenía vínculos con la dictadura” (…) “Hubo obispos que fueron cómplices pero Bergoglio no”, agregando: “A Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los jesuitas, pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes, y no se les concedía. Les decían que sí y luego no se las daban”, aseguró.

El ex sacerdote franciscano brasileño y promotor activo de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff, ha señalado sobre el Papa Francisco: “No es importante que el Papa Francisco no use el término «teología de la liberación». Lo importante es que hable y actúe de manera liberadora”, afirmando que su opción preferencial es por los pobres, contra la pobreza y a favor de la vida y la justicia.

Voces críticas desde Chile y Ngulumapu (territorio Mapuche) a la Iglesia Católica

Una de las situaciones más controversiales que enfrenta la Iglesia Católica en Chile y uno de los principales gatilladores en su decadencia, son las denuncias reiteradas de abusos sexuales que involucra a unos 80 religiosos (66 sacerdotes y 4 obispos) y más de 100 víctimas en los últimos 15 años, Publicaba recientemente el Desconcierto, razón por la cual múltiples voces exigen justicia y acciones concretas por parte del Papa Francisco, en efecto, el Centro de Investigación Periodística “Ciper Chile”, denunció que “La Iglesia recibe al Papa ocultando el fallo por abusos sexuales del ex obispo de Iquique”, con relación a Marco Antonio Órdenes Fernández quien figura en la nómina de los “obispos eméritos” y quien estaría oficiando periódicamente la eucaristía dominical en la zona central.

El sacerdote jesuita Felipe Berríos, indicó a Radio Cooperativa: “Yo la verdad es que no entiendo por qué” el papa Francisco no se reúne con las víctimas de abusos sexuales de Karadima”, caso que se refiere a las denuncias de abuso sexual en contra del sacerdote chileno Fernando Karadima, por parte de feligreses y de exsacerdotes. Una de las víctimas, publicó recientemente en el New York Times: “Si se pone del lado de las víctimas de la Iglesia y no del lado de su jerarquía conservadora y autocomplaciente, si condena públicamente al padre Karadima por su nombre y denuncia a cada uno de quienes han protegido a ese malhechor, el papa Francisco podría, en este encuentro, ayudar a exorcizar nuestros fantasmas y aliviar las heridas de Chile. ¿O querrá dejar el país sin haber sido fiel al mensaje liberador de Jesús?”.

Desde territorio Mapuche, también desde la misma Iglesia se ha llamado la atención con respecto a la situación histórica que viene enfrentando el Pueblo Mapuche hasta nuestros días. Un sacerdote jesuita que reside en el territorio mapuche Lafkenche de Tirúa, Carlos Bresciani, señaló que espera que la visita del Papa Francisco a Temuco (17 de enero) sea una “oportunidad para visibilizar realidades que están invisibilizadas por nuestro racismo ambiental, institucional, y hasta eclesial” (…) “Espero que de verdad se haya enterado bien de lo que pasa acá en el territorio, de las comunidades violentadas, de la realidad histórica que vive acá el pueblo mapuche de usurpación territorial, de devastación económica a través de las forestales. Bueno, él ha sido bien consistente, pero espero que pueda decirlo aquí en terreno, con todos los actores involucrados en Temuco, ya sabemos cuál son: Multigremial y compañía”, añadió el sacerdote a El Ciudadano.

Organizaciones de derechos humanos en Temuco denunciaron que la visita y encuentro con el Papa en la Araucanía, particularmente en el sector Maquehue, comuna de Padre Las Casas, cuya eucaristía se realizará en una base militar que fue centro de detención, desaparición forzada y tortura durante la dictadura militar. Asimismo, comunidades Mapuche de Maquehue han manifestado que no están en contra con la visita del papa pero que los terrenos donde se realizará el encuentro son reclamados por las comunidades del sector y que son parte de las tierras que deben ser reparadas por el estado y cuyo reclamo formal llevan más de una década.

Por su parte, la Machi Francisca Linconao, autoridad tradicional Mapuche que ha sido objeto de sendas persecuciones a quien la han intentado involucrar persistentemente desde sectores de poder en la Región de la Araucanía en el denominado caso “Luchsinger Mackay”, lo que se ha señalado como actos racistas por parte de su vocera Ingrid Conejeros, quien también contextualiza estos hechos: “El tema aquí es una persecución política que, a través de la Ley Antiterrorista, logra castigar a estas personas que son dirigentes, que son autoridades ancestrales, y que están llevando -lo que es muy importante- procesos de protección hacia la tierra, hacia la naturaleza y procesos de restitución territorial en el caso de los dirigentes mapuche”.

La Machi Linconao nuevamente deberá enfrentar un juicio junto a otros diez comuneros mapuche y este lunes 15 de enero de 2018 en el marco de una audiencia de medidas cautelares en su contra que determinó arresto domiciliario y arraigo nacional, indicó con respecto a la presencia del papa: “Yo soy machi, yo hago oración, igual que él. Él es papa, reza, va a tener que recibirme para poder conversar con él. Tengo la esperanza de decirle todo lo que está pasando aquí con el Pueblo Mapuche. Eso es lo que esperamos. Si no, ¿a qué viene entonces?”.

Paralelamente a la visita del papa en Maquehue, el Consejo de Todas las Tierras y otras organizaciones han convocado a una Conferencia Internacional en el Cerro Ñielol de Temuco para el martes 16 de enero, señalando el werken Aucán Huilcaman en un comunicado: “enviaremos un mensaje al Papa Francisco para un Perdón por el Crimen de Genocidio y por la toma, confiscación y ocupación del territorio Mapuche y sus recursos en la Araucanía, Neuquén, Río Negro y Chubut, como consecuencias de los actos coercitivos militares denominados “Pacificación de la Araucanía” y “Conquista del Desierto”. Esperamos que dicho Perdón se guie bajo los parámetros y principios de los derechos humanos, lo que debe incluir una política de indemnización y resarcimiento con el Pueblo Mapuche de parte del Estado Chileno, Argentino y el propio Vaticano”.

Onésima Lienqueo, educadora tradicional mapuche de la agrupación Pichikeche, denunció que el gobierno ha manipulado los niveles de interlocución de representaciones mapuche con el papa, dando cuenta también de los intereses que están instrumentalizando la visita al Papa en la Araucanía y que obedecen a grupos de poder del latifundio y empresarial, indicó a un medio argentino.

El sacerdote jesuita Fernando Montes con respecto a la presencia del Papa Francisco en Temuco/ Padre Las Casas, señala a la agencia Fides: “hemos comprendido que tal elección expresaba el interés del Papa por los problemas que actualmente existen con el pueblo originario de nuestro país”. Según el jesuita chileno, el Papa “tiene una palabra importante que decirnos al respecto. Podría ayudarnos a pedir perdón, con humildad, en aquello que hayamos sido nosotros responsables. Su presencia debe ayudarnos a no desviar nuestra atención del problema de fondo”.

Los derechos humanos en territorio Mapuche

Grupos de poder económico vinculados principalmente al latifundio colonial y empresas forestales por medio de la denominada Multigremial, a través de campañas mediáticas han buscado insistentemente en obnubilar la realidad de la Región de la Araucanía con respecto a los derechos humanos del Pueblo Mapuche, impulsando sobreponer la muerte de un matrimonio: Werner Luchsinger (75 años) y su esposa Vivianne Mackay (69 años), en la madrugada del 4 de enero de 2013 a causa de un incendio intencional de su casa patronal en un predio dentro de la comuna de Vilcún, Región de la Araucanía, cuyo caso ha sido utilizado para diversos fines políticos y el que tiene un condenado, el machi Celestino Córdova a 18 años de cárcel y quien ha iniciado una huelga de hambre este 14 de enero demandando poder renovar su rewe (espacio ceremonial).

Cabe mencionar que los conflictos territoriales de comunidades mapuche con sectores del latifundio colonial (terratenientes) y empresarial han arrojado en los últimos 15 años el asesinato de a lo menos 18 personas en Chile y Argentina, la mayoría son jóvenes a manos de agentes represores del estado chileno, entre ellos Matías Catrileo, Alex Lemún y Jaime Mendoza Collio. Además de asesinatos, también hay casos de cerca de doscientos niños/as mapuche afectados por la represión estatal en los últimos años, incluyendo casos de torturas que involucran a un pequeño de tres años y una pequeña de dos años en la zona de Tirúa.

Otra caso grave hacia la infancia y adolescencia mapuche en el marco de zonas militarizadas que custodian intereses forestales, es el de Brandon Hernández Huentecol, quien con 17 años de edad en diciembre del 2016 resultó gravemente herido tras recibir por la espalda el impacto de escopeta calibre 12 antimotines, ingresando unos 140 perdigones en su cuerpo y el agente aún no es formalizado.

Uno de los graves conflictos territoriales que se vive en el centro sur de Chile son a causa de la industria forestal sostenida principalmente por dos grupos económicos (Matte y Angelini) con una extensión que superan los dos millones de hectáreas (hay unas tres millones de hectáreas de monocultivos de pinos y eucaliptus), generando en múltiples localidades graves consecuencias, tales como: crisis hídrica, resequedad, empobrecimiento de territorios, desplazamiento de población rural, pérdida de soberanía alimentaria, perdida de bosques nativos, de flora y fauna, de ecosistemas, de humedales y la proliferación de numerosos focos de incendios a causa de sus composiciones y efectos, como lo han denunciado 110 organizaciones en Chile y dando cuenta de los graves hechos que afectan a múltiples comunidades y sectores campesinos.

Otro elemento de conflicto que se ha suscitado en este último tiempo, es el relativo a los incendios de iglesias (católicas y evangélicas) razón por la cual se ha criminalizado a cuatro comuneros mapuche quienes llevan un largo periodo de prisión preventiva, hechos que han contribuido a oscurecer las causas mapuches como señala el sacerdote jesuita chileno, Fernando Montes Matte, ex rector de la Universidad Alberto Hurtado: “Existe el peligro que toda la atención de los chilenos se centre en esos hechos de violencia y no en la situación de injusticia y violación de derechos que vienen desde antiguo y permanece hasta nuestros días”, quien además considera que el conflicto con las empresas forestales y sus impactos, son parte de una de las principales razones de violencia a las comunidades, según da cuenta a la agencia Fides.

En el presente existen además decenas de proyectos de energía que se emplazan en territorio ancestral Mapuche, generando graves conflictos, incluyendo varios lugares sagrados del Pueblo Mapuche en las regiones del Bio Bio, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, conflicto que ya tiene una muerte, el de la joven madre, Macarena Valdés. Hace algún tiempo circulaba una potente reflexión sobre el poder político empresarial que promueve las hidroeléctricas: “El Dios de ellos lo tienen en el bolsillo, el Dios de ellos hace daño, se apoderan de los ríos, se apoderan de Chile entero, si Chile entero está vendido ya”, señala don Silverio Loncopan, del Lof Trankura de Curarrehue en territorio se aprobó una hidroeléctrica “Añihuerraqui” que involucra a las aguas del río como parte de un complejo ceremonial espiritual.

Previo a estos tiempos contemporáneos, existe un conflicto histórico que proviene desde el último periodo del siglo 19 y que grupos de poder intentan desviar la atención, que incluye, como señala el historiador Mapuche Hernán Curiñir, el asesinato (genocidio) de miles de personas Mapuche (entre 50 mil a 70 mil) a manos del ejército del estado chileno, hechos ocurrido entre 1866 a 1881 con el propósito de despojar las tierras del Bio Bio al sur, acto bélico que se denominó “Pacificación de la Araucanía”. Simultáneamente fueron los perpetrados en Puelmapu (Argentina) en la denominada “Campaña del Desierto”, también arrojando decenas de miles asesinados a manos del ejército argentino y de otros decenas de miles de esclavos, cuyas tierras en gran parte, fueron entregadas en amplias extensiones a cientos de colonos europeos.

Ngulumapu es el nombre del territorio ancestral mapuche del lado oeste (centro sur de Chile) y Puelmapu es el territorio del este (centro sur de Argentina) y en estas tierras las resistencias llevan largos periodos de tiempo y hoy, nuevamente se enfrentan amenazas coordinadas por el estado chileno y argentino a favor del saqueo territorial, donde ciertos sectores de Iglesias occidentales denominadas cristianas, incluyendo del catolicismo, no solo han omitido las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y la depredación en estos territorios causados por el colonialismo y el extractivismo, sino además hay complicidad y ejecución en ello, como ha sucedido por ejemplo con grupos vinculados al Opus Dei y Legionarios de Cristo, como el Obispo Stegmeier en Villarrica o el mismo clan Matte, respectivamente.

El Obispo de Aysén, Luis Infanti, en una entrevista señalaba que se está destruyendo la obra de Dios, haciendo un llamado para frenar la depredación de su creación: “Que desde la fe fortalezcamos las organizaciones sociales, culturales, religiosas … para que con actitudes y acciones pacíficas ayudemos a tomar conciencia de estos graves problemas y exijamos mayor comunión, solidaridad y justicia entre las personas y la naturaleza. Conscientes y creyentes que la Tierra es de Dios, no podemos permitir que se privaticen los bienes esenciales a la vida (tierra, agua, aire), creyéndonos dueños de ellos, beneficiando a algunos y marginando a la mayoría, y menos aun mercantilizándolos, o sea haciendo un negocio con ellos, condenando así a los más pobres” (…) Cuán importante es valorar la vivencia espiritual de los pueblos indígenas, que desde sus orígenes se sienten parte de la madre tierra y se relacionan con respeto, amor y comunión/veneración con ella, al igual que con los miembros de la comunidad”.

“Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta”, dice Jorge Bergoglio en la introducción de la encíclica ecológica Laudato Sí (sobre el cuidado de nuestra casa común) que dio a conocer en mayo del 2015. “Entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra. Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7)”, indica en esta encíclica de 192 páginas de extensión que hace un análisis de la situación del planeta y los impactos de un modelo de “superdesarrollo consumista”, atribuible a la inequidad social y ambiental.

El 17 de enero del 2018 el Papa Francisco encabezará la “Misa por el progreso de los pueblos” en el sector Maquehue de Padre las casas (Temuco), mientras en la Araucanía se ha levantado un estado de sitio, con policías militarizadas en amplias zonas, contradiciéndose con la misión de paz que se dice traer, en el seno de un territorio ancestral afectado por el colonialismo y el racismo, donde persisten las resistencias ¿Qué expectativas se puede tener para la justicia y paz en estos territorios con la presencia y mensajes de Jorge Mario Bergoglio?

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